Políticas en Salud Mental

Contradicción entre campañas de publicidad

Poco se ha hablado en estos días de la enorme contradicción que se ha manifestado en las calles de la ciudad de Málaga. De un lado, en calle Larios, la campaña “Mens sana, Jóvenes sanos” organizada por las áreas de Derechos Sociales y Juventud[1]. Del otro lado de la acera, y como telón de fondo, el millonario cartel de la ginebra Beefeater que empapela el emblemático edificio de La Equitativa, dejando a la vista para el ojo observador un doble mensaje en una de las principales arterias de la ciudad. Este auténtico “lapsus”, -quiero creer que esta falta ha sido producto de del inconsciente de alguien- pone de relieve algunas cuestiones que tienen que ver con las políticas que hoy en día -y lamentablemente- ya estamos acostumbrados a ver. Con esto no me refiero sólo a las peleas entre representantes de diferentes partidos subrayando la “doble moral”, sino a las políticas que rigen las decisiones que se toman en cuanto a la salud.

Podríamos decir que la doble moral ha existido siempre, es también lo que el director Roman Polansky muestra maravillosamente en su película “Un Dios Salvaje” (2011). En este film se revela que debajo del manto civilizador no hay en el ser humano más que violencia, estupidez y falta de valores. El genio de Polansky ilustra que si hay algo que resalta de nuestra cultura actual como rasgo característico es la hipocresía y la falsedad. Teniendo en cuenta esto, pregunto: ¿de verdad podemos seguir sosteniendo que la prevención en salud tiene que ver con informar a los jóvenes sobre las conductas adictivas de riesgo?. Creo que si por algo este tipo de emprendimientos fracasan es porque la prevención en salud mental no es una cuestión de información, de saber o no saber. Información hay de sobra, y más en estos tiempo de internet. La cuestión es que hace cada sujeto humano con eso que sabe, cómo se posiciona frente a ese saber; y esto es algo que atañe a la constitución subjetiva de cada uno, tiene que ver con esas marcas que hacen que uno sea de una forma u otra, que imprimen distintos “modos de ser”. Quizás más que seguir informado haya que ir ayudando a esos sujetos, hoy jóvenes, para que puedan explorar sobre aquellos avatares de sus historias que los determinan sin que ellos puedan ser del todo consciente de esto, llevándolos a asumir conductas de riesgos que a veces ponen en juego su propia vida o la de otros. Actos que no son 100% conscientes porque no todo es 100% razonado –¿o acaso no es esto lo que enseñan nuestras calles?-. Quizás como nos muestra Polansky, es hora de centrar la mirada en los actos de aquellos adultos que están allí desde antes de que estos niños, adolescentes, o jóvenes mal llamados “ni-nis” vengan al mundo. Son éstos los verdaderos responsables de ir transmitiéndoles valores no sólo morales, sino también valores que tienen que ver con una buena o mala salud mental.

 

Cecilia A. Cortés

Mayo 2014

 


[1] Iniciativa que forma parte de las Jornadas lúdico-preventivas 'Sé Diferente', cuyo fin es sensibilizar a los jóvenes contra el consumo de alcohol y otras sustancias adictivas.

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Del Caos a la Responsabilidad (o no), esa es la cuestión.

A veces se piensa que porque el humano nace de una madre, es bueno, completo y no necesita de nada, ni de guía. El estado de indefensión con que nace es brutal : ¿en manos de quién habré caído?. Este estado de necesidad es caótico y dura mucho tiempo; la dependencia Madre-hijo, hijo-Madre, es total, sin saber la criatura que hará ese otro con él.  La tarea de esos padres o tutores, es sacar a esa criatura de la irresponsabilidad total, prepararla progresivamente, para que cuando llegue a grande, a adulto, a su mayoría de edad, esté en condiciones de valerse por si mismo, autónomo y responsable.

Es interesante recordar cómo llamó Freud al niño: “perverso polimorfo”. No sabe de límites, ni de tiempos de espera, ni de lo que es el deseo, ni que el otro existe. Su forma de funcionar y expresarse es pulsional. Esta manera de ser es normal en el infante, pero si perdura, no se le educa, cuando llegue a adulto, estaremos ante un perverso, o sea, no estará preparado para controlarse e intentará hacer lo que le da la gana, pasando por encima de la realidad. En ese primer tiempo, es un salvaje y hemos de trabajar para que se convierta en un ser civilizado.

Este trabajo que es la educación desde la cuna y que esta en manos de la madre, el padre o tutor no es frecuente que se dé así y el humano lactante entonces,  permanece en ese estado de necesidad, de dependencia, no ya mucho tiempo, sino que puede que toda la vida. Dependiente y “mamón”, siempre en la posición de necesidad, boca abierta, no para de pedir. El alcohol como otras químicas,  es un sucedáneo de ese alimento que le proporcionan desde afuera, terceras personas, madres, esposas o sustitutas. Esas químicas de consumo ocioso produce efectos: excita, obnubila el control y autoriza los actos mas prohibidos. Le hace creer ilusoriamente que puede con todo, se siente omnipotente. Esta irrealidad, situación del adicto de lo que sea,  no solo le perjudica a él, sino a toda la familia. La dinámica familiar termina siendo caótica, como los inicios de aquel humano que nace. En ese estado, ante cualquier frustración, emerge desde lo mas profundo aquel ser primario y salvaje de sus inicios en la vida.

¿Qué pasa con el tema de la enfermedad, muy en particular con el alcohólico?
Una de las dificultades de los diagnósticos es poder alcanzar un acuerdo operativo, claro, eficaz y eficiente entre los médicos y los jueces. Cabría incluir en esta deliberación a los psicólogos y cómo no a los psicoanalistas, ya que nos sentimos autorizados para decir cómo se estructura el sujeto.  Lo que se intenta saber es el grado de conciencia que tiene el humano en sus actos y muy específicamente, en actos en donde se atenta contra la integridad de sí mismo y de terceros. Se intenta saber de su responsabilidad. El consumidor de sustancias que alteran la percepción, son concientes de que lo que meten en su cuerpo, les altera, por eso consumen. Ante experiencias anteriores, excitantes, o tranquilizantes repite voluntariamente, sabe lo que hace y se altera una vez ha consumido.

El criterio de la OMS es atajar los efectos de un problema tan grave en el mundo entero como es el consumo adictivo del alcohol y otgras sustancias y ha creído que dándole la categoría de enfermedad, la gente y los gobiernos se lo van a tomar con mayor seriedad y de ese modo implementarán medidas para combatirlo.

Una lectura psicoanalítica sobre el copncepto de enfermedad. Las personas, guiadas por el Principio de Placer tienden a instalarse en la comodidad. Un enfermo psiquiátrico, cuando se le dice que va a ser ingresado, se resiste, no quiere, le asusta verse encedrrado y entre locos. Finalmente cuando sale de un ingreso, cambia de opinión: en el Hospital, en la Clínica estaba muy bien, lo tenía todo, era cuidado, le daban de comer, dormía bien, etc. En cuanto se siente un poco mas angustiado de lo habitual, pide ser ingresado, o produce actos “locos” para que lo internen. Esto pasa también con delincuentes comunes; en la calle su angustia se agudiza y hacen lo que sea para ser detenidos e ingresados nuevamente en prisión, no soportan ciertos montos de angustia. Con las etiquetas pasa algo así, uno tiene carnet de enfermo y esto habilita a ser un demandante y la familia a atenderle porque esta enfermo, no es un delincuente, sino un enfermo. Esto lo podemos observar hoy día con el tema de la crisis. Si que la hay, pero hay mucha gente que hasta hace muy poco vivía por encima de sus posibilidades y que hoy no se aviene a vivir con lo justo. La crisis le ha facilitado el carnet de paro, esta justificado que no trabaje.

Ojo con la familia. De harta de tener que soportar todo lo que hace un drogadicto dentro del hogar, fuera de él, o cuando retorna perdido del todo, se le pide para su recuperación que lo cuide. Y la familia se agarra a esto como a un clavo ardiendo: no es malo, esta enfermo, ya no tengo que plantearme qué hacer con esta vida mía. O sea, a seguir aguantando.
Mi manera de entender la ayuda de la familia, pasa mas por una actitud clara de exigencia, que por una incondicional comprensión. Hay que ayudarle para que pase de una posición pasiva a una posición activa. El exceso de comprensión, nos puede llevar a justificarlo todo.

Corolario: la educación comienza cuando nace el hijo. Cuando se llega a la pubertad, a la adolecencia, la estructura esta muy consolidada, con lo que las posibilidades de cambio existen, pero son muy dificiles.

Patricio Olivera Palacios

Málaga. Enero 2012

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Pegagogía Feminista, Naturaleza y Cultura

(Respuesta a la carta que Lucrecia Rubio escribe a El País, 30/05/12 enlace a artículo)

Este pequeño artículo acerca del feminismo y los ataques que recibe, me resulto interesante y su tono me gustó. Empieza refiriéndose a los ataques que recibe este movimiento y a la ignorancia de quienes lo hacen. No menciona al hombre como enemigo de la mujer y como causante de esos ataques. Se refiere a la naturaleza de la mujer y afirma que el feminismo no atenta contra la naturaleza de la misma, “niega que exista tal cosa”.

Lo que normalmente se escucha, en esta larga, profunda y fundamental reivindicación de la mujer, es que los hombres son quienes las han sumido en esa condición de madres, cuidadoras e inútiles para todos los demás quehaceres de la vida. Que esa situación de sometimiento, de desvalorización, de falta de reconocimiento en otras actividades que no sean el ejercicio de la maternidad, se debe por el recalcitrante machismo de los hombres.

Ese “normalmente” al que aludía,  (voz de la mayoría social, de administraciones, políticos y medios de todo tipo) convierte esta lucha de la mujer en una guerra contra los hombres, brutales, egoístas, criminales en potencia o en acto. El planteamiento de ésta mujer me gusta porque casi por primera vez, no se apoya en esa barbarie de los varones. Pero también me permite usar y ahondar en un concepto que entiendo fundamental para comprender esta situación de hombres y mujeres. Es el concepto de Naturaleza.

La humanidad en su largo devenir, ha dado pasos de gigante desde la prohibición del incesto, Ley inaugural de la civilización, hasta hoy, para vencer y equilibrar lo que plantea desde siempre la Naturaleza. El macho genitor, una vez consumada la cópula,  abandona a la hembra y va en pos de otra  que lo reclama. Se desentiende inmediatamente de su partenaire sexual y sigue su camino, aquel que le marca la Naturaleza. La hembra, preñada, se prepara para recibir a su cachorro desentendiéndose del macho ocasional y cuando llega el momento del alumbramiento, su cuerpo, antes preparado para albergar a esa criatura hasta el momento del nacimiento, lo está ahora para alimentarlo y cuidarlo. Esta dinámica de la vida de todos los mamíferos, en los que se incluye el ser humano, es desde el origen.

La primera Ley fundamental de la cultura, la prohibición del incesto,  propone hacer uso de un elemento distintivo y diferenciador en la especie humana y que es la palabra, la posibilidad de hacer uso de la simbolización en el encuentro con otro. Se intenta desde ese primer momento inaugural, aparcar el uso de la fuerza, ordenar las pulsiones desatadas, establecer normas que hagan posible una convivencia de otro orden. También en esta tarea, el humano lleva siglos trabajando, pero no solo la mujer, también el hombre.

La figura del padre en su función es un efecto del trabajo de la cultura (la educación). En el resto de los mamíferos, no existe el padre, solo el semental. En nuestra especie sí, resultado de la acción de los hombres, varones y mujeres en el afán de hacer posible una convivencia de otro orden, de considerar al otro, contar con él, de respetarle, de poder organizar una vida conjunta planificada entre los dos. Tanto una como otro, tienen un lugar determinante en este plan de vida conjunta.

Acción de la cultura es que la mujer se haya hecho dueña de su cuerpo desde que existe el control de la natalidad. Ella puede decidir qué hacer con su cuerpo y mucho más, con su vida. Si quiere o no ser madre, si quiere organizar su vida con otros proyectos y esto por fin, lo hace. Actualmente se intenta conciliar el ser madre con un trabajo fuera de la casa. Ya no solo desde colectivos feministas, sino desde actuaciones gubernamentales concretas. Todos, unas y otros, y muchas generaciones, hemos participado en este sorprendente proyecto que es la humanidad.

Estas desigualdades que se denuncian, no viene solo del varón, sino que existen desde la naturaleza y es desde la cultura, que se van consiguiendo ciertas igualdades posibles y que sin ninguna duda, se han conseguido ya, de manera notable. No tengo ninguna duda, la tarea pasa por la educación y si ésta nos exige más educación, habrá que darla. Siempre será necesaria una tarea pedagógica,  en esto, y en todos los campos de la vida humana.

Patricio Olivera Palacios. Psicoanalista y psicoterapeuta de familia

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