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¿Qué es un psicoanalisis?

La palabra, como oráculo, como destino ha sido utilizada desde los albores de la humanidad en su estatuto de revelación. Sueños proféticos que iluminaban y guiaban los destinos.

Del sueño a la pesadilla algo del espíritu humano se muestra y fue el psicoanalisis el que encontró las claves más esenciales del sueño en el campo de la palabra y el lenguaje. Esto es lo que constituye el antecedente del valor de la palabra y es el eje central de la cura en un psicoanalisis en el intento de dar luz a las causas del malestar del sujeto que consulta.

Es necesario que la palabra tenga su despliegue y su tiempo en un espacio que la reciba para ser atrapada en su dimensión creadora, en la vía de descubrir la sorpresa de un sentido nuevo y a la espera de que algo del enigma de la historia del sujeto sea revelado.

En el mundo de hoy la prisa y la rapidez y sobre todo la eficacia, la búsqueda del éxito hacen del ser humano un objeto posible de ser medido en el intento de controlar sus conductas y corregir sus desvíos, para que una vez lograda la corrección pueda tener cabida en el perfil esperado y sin demora, se cumpla la aspiración de un modelo universal.

El que posee el saber ordena al que padece que los pensamientos negativos deben ser expulsados y que las ideas perturbadoras no hay que pensarlas. Pero más allá de estas directivas educadoras algo se impone y se repite más allá de la recta voluntad, bajo el imperativo muchas veces cruel y feroz. “tu debes ser o debes hacer”para alcanzar el éxito o la felicidad.

El psicoanálisis fue la primera disciplina que cambio el estatuto del saber medico, inaugurando un nuevo saber, Otorgando un nueva dimensión al paciente colocando en primer plano el valor de la palabra del sujeto que padece. Incluyendo en la cura la subjetividad es decir todo aquello que se dibuja en su mundo interno, desde sus afectos, sus pasiones y sus pulsiones. Otorgando relevancia a la relación del sujeto consigo mismo.

Esta subjetividad que se intenta descubrir es de una enorme riqueza porque nos dará la clave de esos espacios en sombras, desconocidos e insospechados. Es por ello que otorgamos un privilegio a esa palabra particular, singular y especifica de ese ser que padece.

Es así que e la persona que consulta aportara su palabra singular y su historia específica para que en ese espacio creado para la escucha del paciente se ofrezca una dimensión verdadera en el encuentro con un nuevo sentido de su historia.

El psicoanalista esta a la espera de situar la particularidad de esa palabra y es por ello debemos conocer su presente y su actualidad porque allí se reflejan las marcas de su historia de sujeto, su rutina, su dramática, y también estamos a la espera de un compromiso activo para aliviar su malestar.

No creemos que las personas que traen su malestar en búsqueda de alivio, sean maquinas a las cuales conocemos de antemano, les cambiamos un dispositivo y le damos una receta para que llegue al equilibrio maquinal y así logre funcionar. El hombre no puede ser reducido a una maquina porque su funcionamiento no es autónomo y es por ello que debemos conectar con ese ser desconocido que lo habita en su interior porque esta implicado en su padecimientos.

Creemos que existe un núcleo de desconocimiento que condiciona el padecer de sus síntomas. Y ese desconocimiento produce angustia y a veces terror. Nudo de los síntomas que se refugian en las palabras fundamentales que han marcado su destino y su devenir.

En nuestros días lo inmediato toma como modelo de comunicación la cibernética y nos introduce en este ritmo frenético del calculo, el modelo del sujeto maquina, sometido a un funcionamiento automatizado. En el psicoanalisis se esta a la espera de revelar la sorpresa y el placer de una palabra verdadera.

El automatismo ciega nuestra propia realidad y deja sumido al sujeto en la ignorancia de su propia subjetividad.

Es por ello que Creemos que es necesario consultar cuando algo de la inhibición y de la angustia nos ensombrece nuestra acontecer diario, cuando determinados sucesos se presentan en nuestra vida una y otra vez bajo diferentes disfraces y no podemos evitar caer siempre en el retorno de lo mismo, sumiendo al sujeto en la angustia. Esto se llama repetición y es parte de la vida de todos los sujetos tengan o no conciencia de ello o cuando ante la presencia de otro ser nos hace desvanecer y desaparecer bajo esa mirada que nos anula.

O bien cuando sigo apegado a lo perdido (Esto es perdida de un amor, una amistad, de un ser querido, de un lugar, una jerarquía etc.)

Siendo lo perdido aquello que guía y organiza nuestra vida enmarcando todas nuestras más crueles limitaciones.

El psicoanalisis parte de una fragilidad inicial en la condición humana por su dependencia radical. Esta sujeción y dependencia original será lo que deberá ir asumiendo hacia una separación progresiva para lograr la conexión con un sujeto decidido frente a sus elecciones, sus deseos y comprometido en ello y en la búsqueda de una relación moderada consigo mismo.

Por otro lado lo automático de la vida diaria y cotidiana nos impiden reflexionar y situar la pregunta entre lo que quiero y lo que deseo por ello nos embarcamos en la aventura de dilucidar lo que el deseo quiere, esto es un psicoanalisis.

A estas marcas de la condición humana antes mencionados, esto es las repeticiones, esas equivocaciones en el amor, porque el amor contiene la equivocación, a esas sujeciones y a veces humillaciones en las que nos sentimos atrapados, a estos amores padecidos sin razón, a ese displacer con la vida, todo estos temas son los que aborda el psicoanalisis, y abren un terreno fecundo para encontrar” la causa” de estas situaciones y abrir un campo nuevo hacia el deseo. Un nuevo lazo con el deseo que implique una relación del sujeto consigo mismo hacia un lazo social con el prójimo.

Y si es importante que en esa demanda o pedido de curación contemos con la decisión del paciente de abrir una nueva vía para conectarse con el goce de la vida que se encuentra empantanado por los síntomas que traen sufrimiento. Se trata del destino y de su oráculo, y los fantasmas que nos atraviesan.

El psicoanalisis dirá que en esas ideas se encuentra enredada nuestra historia, la historia de los síntomas que padecemos, que nos alejan, del goce de la vida. Se trata de restaurar en cada uno la particularidad y la singularidad de esa forma especial de cada quien de de vivir la vida.

Ana Cristina Carlós Fregenal

Psicoanalista Discurso freudiano Escuela de psicoanalisis

Docente de psicoanálisis de la Fundación Anna O.

Bibliografía.

Olga M. de Santesteban “Las entrevistas preliminares”

Jacques Lacan, Seminario II. “El yo en la teoría de Freud y en el psicoanalisis”. Editorial Paidos.

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